El reciclaje es un
proceso cuyo objetivo es convertir desechos en nuevos productos para prevenir
el desuso de materiales potencialmente útiles, reducir el consumo de nueva
materia prima, reducir el uso de energía, reducir la contaminación del aire (a
través de la incineración) y del agua (a través de los vertederos) por medio de
la reducción de la necesidad de los sistemas de desechos convencionales, así
como también disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación
con la producción de plásticos. El reciclaje es un componente clave en la
reducción de desechos contemporáneos y es el tercer componente de las 4R
(“Reducir, Reutilizar, Reciclar, Recuperar”).
Los materiales reciclables
incluyen varios tipos de vidrio, papel, metal, plástico, telas y componentes
electrónicos. En muchos casos no es posible llevar a cabo un reciclaje en el
sentido estricto debido a la dificultad o costo del proceso, de modo que suele
reutilizarse el material o los productos para producir otros materiales.
También es posible realizar un salvamento de componentes de ciertos productos
complejos, ya sea por su valor intrínseco o por su naturaleza peligrosa.
Cadena de reciclaje
La cadena de reciclado consta de varias etapas:
- Recuperación: que puede ser realizada por empresas públicas o privadas. Consiste únicamente en la recolección y transporte de los residuos hacia el siguiente eslabón de la cadena.
- Plantas de transferencia: se trata de un eslabón o voluntario que no siempre se usa. Aquí se mezclan los residuos para realizar transportes mayores a menor costo (usando contenedores más grandes o compactadores más potentes).
- Plantas de clasificación (o separación): donde se clasifican los residuos y se separan los valorizables.
- Reciclador final (o planta de valoración): donde finalmente los residuos se reciclan (papeleras, plastiqueros, etc.), se almacenan (vertederos) o se usan para producción de energía (cementeras, biogás, etc.)
Para la separación en origen doméstico se usan
contenedores de distintos colores ubicados en entornos urbanos o rurales:
- Contenedor amarillo (envases): En este se deben depositar todo tipo de envases ligeros como los envases de plásticos (botellas, tarrinas, bolsas, bandejas, etc.), de latas (bebidas, conservas, etc.) En general, deben depositarse todos aquellos envases comercializados en el mercado nacional e identificados por el símbolo del punto verde.
- Contenedor azul (papel y cartón): En este contenedor se deben depositar los envases de cartón (cajas, bandejas, etc.), así como los periódicos, revistas, papeles de envolver, propaganda, etc. Es aconsejable plegar las cajas de manera que ocupen el mínimo espacio dentro del contenedor y también retirar las grapas, los canutillos y los plásticos que vengan incorporados en el papel y cartón.
- Contenedor verde (vidrio): En este contenedor se depositan envases de vidrio. Pero se debe tener en cuenta que no se puede depositar bombillas, cristales de ventana, espejos, frascos de medicamentos, gafas, jarrones y tazas, loza, lunas de automóviles, porcelana o cerámica, tapones, chapas o tapas de los propios tarros o botellas de vidrio, tubos fluorescentes, vasos y copas de cristal.
- Contenedor gris (orgánico): En él se depositan el resto de residuos que no tienen cabida en los grupos anteriores, fundamentalmente desechos orgánicos catalogados como materia biodegradable.
- Contenedor rojo (desechos peligrosos): Como teléfonos móviles, insecticidas, pilas o baterías, aceite comestible o aceite de vehículos, jeringas, latas de aerosol, etc.
- Contenedor naranja: aceite de cocina usado.
Regla de las 3 R
El reciclaje se inscribe en la estrategia de
tratamiento de residuos de las tres R:
- Reducir: acciones para reducir la producción de objetos susceptibles de convertirse en residuos.
- Reutilizar: acciones que permiten el volver a usar un determinado producto para darle una segunda vida, con el mismo uso u otro diferente.
- Reciclar: el conjunto de operaciones de recogida y tratamiento de residuos que permiten reintroducirlos en un ciclo de vida.
Formas de reciclaje
Gestión de residuos
En España está regulada la producción y gestión de los residuos
procedentes de todo tipo de obras: edificación, urbanización,
demolición, reforma, etc. Tiene
por objeto fomentar, por este orden, su prevención, reutilización, reciclado y otras formas de valorización,
asegurando que los destinados a operaciones de eliminación reciban un
tratamiento adecuado, y contribuir a un desarrollo sostenible de
esta actividad. A tales efectos es preceptiva la redacción de un Plan de Gestión de Residuos Construcción-Demolición (RCD).
Símbolo de reciclaje
El logo, que nunca se
patentó, tiene más de 40 años. Es un ícono medioambiental y un clásico del
mundo del diseño gráfico; actualmente es utilizado en todo el mundo para
identificar a los productos que son reciclables.
El símbolo fue creado por el
estadounidense Gary Anderson en 1970, como parte de un concurso convocado por
la Container Corporation of America, una empresa papelera con sede en Chicago,
Estados Unidos. La compañía lanzó el certamen, entre otras cosas, como parte de
las actividades que se organizaron durante el Día de la Tierra, el cual
comenzó a celebrarse ese mismo año. Anderson, originario de Honolulu, Hawái,
tenía 23 años y acababa de graduarse de la carrera de arquitectura. Su diseño
se inspiró en la Banda de Moebius, que es
una superficie con una sola cara y un solo borde, así como en el trabajo del
artista holandés M. C. Escher, publica la revista Quo.
El premio se anunció durante
la Conferencia Internacional de Diseño de Aspen (IDCA) y Anderson obtuvo una
beca por 2500 dólares, la cual utilizó para estudiar un año en la Universidad
de Suecia.
El símbolo, ahora se utiliza
en todo el mundo, con diferentes variaciones, para identificar los productos
reciclables; así como para representar las tres "R" que impulsan los
ecologistas: reducir, reutilizar y reciclar.
En 1988, la Asociación de la
Industria de los Plásticos en Estados Unidos tomó como base esta imagen para
crear un código que permite saber cuál es el material predominante en la
fabricación de un producto y, por tanto, identificar qué tan difícil es su
reciclaje. Este código utiliza una escala del uno al siete. El uno es para
aquellos productos elaborados con polietileno tereftalato
(PET) y que son los más fáciles de reciclar.
La dificultad del reciclaje
aumenta con la escala hasta el número siete, el cual se emplea para aquellos
productos fabricados con materiales de plástico realmente difíciles de
reciclar.
El número que le corresponde
a cada material se encuentra dentro del símbolo de reciclaje, las tres flechas
creadas por Gary Anderson.

















